Hace unos días arrancábamos con un extenso artículo que comenzaba a desgranar las claves para crear un ecosistema emprendedor. Un texto que se gestó como una guía no especialmente exhaustiva, pero que se ha convertido en un pequeño alegato sobre cómo mejorar el mundo… ya que en mi opinión la solución de la presente crisis pasa por establecer ecosistemas emprendedores que favorezcan la creación de empresas de alto valor añadido.
Estamos en un momento en el que el emprendedor se ha convertido en el ideal a emular, y la creación de un ecosistema emprendedor la búsqueda del mítico “El Dorado” de cualquier gobierno… pero sorprendentemente, y a pesar la pista que ofrece la palabra “ecosistema”, únicamente se tiende a hacer foco en uno o dos factores y no de forma holística, lo que produce únicamente pequeñas chispas, iniciativas parciales y fragmentadas que no son capaces de encender la hoguera…
La escalabilidad de un modelo de negocio es uno de sus atributos más importantes… pero tendemos a considerarla como algo “de serie”, que opera como una caja negra que no acabamos de entender.
Sin embargo, es posible diseñar la escalabilidad como una característica más del modelo de negocio, solo debemos entender cómo incorporarla y su impacto en el modelo.
Las barreras de entrada se han convertido en el santo grial que toda startup debe demostrar que es capaz de generar ante sus posibles inversores… ¿pero es esto coherente? ¿No estaremos de nuevo intentando trasladar planteamientos puros de gran empresa a una startup, que por definición NO debe operar así y con esas reglas? ¿Y si pudiéramos hacer que sean los propios clientes quienes generen nuestras barreras de entrada?
Nuestros amigos de Tourism Revolution Blog (iniciativa de Mindproject) publican hoy la entrevista que me hizo Juan Sobejano para hablar de algunos temas interesantes:
La crisis y cómo afecta a España, el papel de la innovación como elemento diferencial, la necesidad de cuestionarse continuamente nuestros modelos de negocio y las herramientas que existen para ello, sectores con capacidad de seguir innovando, como el turismo, el industrial y el papel clave de las pymes, o lo racional de usar medios sociales…
Si un observador extraterrestre (con nociones de gestión empresarial, claro) observara desde una nave en órbita lo que está sucediendo en el mundo empresarial en España en los últimos tiempos sin duda pensaría que tenemos una cultura en la que se incentiva el suicidio empresarial.
Con este título tan extenso arrancaba ayer mi intervención en Cafe i Diners, dedicado a la necesidad de replantearnos determinados axiomas o verdades inmutables en cuanto a nuestros modelos de negocio.
Sin duda creo que la innovación en modelos de negocio se debe abordar planteándonos preguntas, habitualmente incómodas y cuya respuesta no sabemos de antemano, y explorando sin prejuicios a dónde nos llevan las mismas.
El modelo actual de empresa, concebida a mediados del siglo XX en unas condiciones muy distintas de las actuales parece agotarse..
¿cómo debe ser la empresa que dé respuesta a los desafíos sociales, económicos y de innovación del siglo XXI?
El pasado jueves fui invitado a dar una pequeña charla en el Mashable Social Media Day de Valencia junto con varios buenos amigos, y para variar decidí empezar la charla con la siguiente apuesta:
“Apuesto 10€ con cualquiera de vosotros (si, es poco, pero la crisis es la crisis) a que en ese grupo (de aproximadamente 36 personas) no hay dos personas a las que les coincida el cumpleaños”
Creo que no cabe duda que la innovación está de moda, y que si una empresa no menciona entre sus cualidades su compromiso con la “i” no resulta cool… pero en este afán de innovar muchas compañías comienzan a abordar proyectos de I+D+i de forma poco reflexiva, construyendo un portfolio de proyectos que a la larga no les conviene, pudiendo incluso llegar a ser perjudicial.
Para ello, nada como un poco de sano escepticismo, autocrítica y grandes dosis de sensatez. El diseño del portfolio de proyectos de I+D (que generarán el conocimiento que luego transformaremos en dinero, tal como veíamos aquí), debe ser condicionado por la estrategia de innovación de la compañía, y encontrarse balanceado en múltiples aspectos (desde el foco de los proyectos hasta el time-to-market).
Desde mi punto de vista, el portfolio de proyectos de I+D es el instrumento práctico con el que recorrer el camino (gap) desde el momento actual de la organización hasta el punto que quiere alcanzar. Para mí éste es realmente uno de los puntos críticos, y la mejor forma de identificar ese punto es creando la curva de valor objetivo de la empresa (concepto que popularizaron W.Chan Kim y Reneé Mauborgne en el estupendo libro “La estrategia del océano azul", absolutamente recomendado)…
Voy a hacer trampa, que no se diga que no advierto. Como os habreis dado cuenta los que leeis habitualmente el blog, llevo casi un mes sin poner nuevas ideas en el mismo, consecuencia principalmente de la cantidad de trabajo típica de fin de año. Así que aprovecho para incluir este artículo que escribí hace algún tiempo y que alguno me habiais pedido colgara (al final del mismo iré recogiendo los medios donde se ha publicado)
No cabe duda que estamos viviendo tiempos interesantes, en los que los enfoques tradicionales de gestión resultan insuficientes, en el mejor de los casos. Día tras día se superan “barreras de contención” que eran en teoría infranqueables, y que definían los límites de nuestro pequeño universo empresarial. Las magnitudes tradicionales dan una imagen más bien siniestra (IPC, PIB, desempleo…) del panorama de los meses venideros, impregnando todas las capas de nuestra sociedad de un pesimismo que cada día se está volviendo más endémico.
Pero… ¿podemos decir que no éramos conscientes de lo que se avecinaba?. Siendo crítico, creo que en cierta medida sí lo éramos, pero sin duda resultaba más cómodo dejarnos llevar por la bonanza. Ahora ha llegado el momento de dejar atrás la autocomplacencia y mirar más allá. Para ello, lo primero que debemos hacer es analizar de forma realista la situación de nuestra organización en el entorno actual.







