Tras casi un mes de silencio bloguero, por fin encuentro el rato para poder compartir algo a lo que llevo dándole vueltas bastante tiempo. Como vimos en el articulo sobre Corea de Sur, y como cada vez parece quedar más patente, una de las claves para disponer de un modelo productivo innovador y competitivo para un país reside en su educación.
El hecho que los resultados del sistema educativo español sean tan pobres, tal y como se recoge en el último índice PISA 2006, hace especialmente urgente la tarea de replantear desde la base el cómo abordar la educación de nuestros jóvenes…. porque como mencionaba Eduard Punset, no estamos ante una crisis financiera, sino en una auténtica crisis de innovación, herencia de un modelo productivo agotado.
Para conseguir el famoso “cambio de modelo” debemos atacar el problema desde la base…. y ésta es sin duda la educación de los jóvenes que pasado un tiempo compondrán la base de la fuerza productiva española. Finlandia es un excelente ejemplo de cómo un país con unos parámetros de gasto y restricciones similares a España (en la media de la OCDE) ha conseguido posicionarse como líder del índice educativo PISA 2006, por lo que a mi juicio lo que deberíamos hacer es analizar en detalle las claves de su éxito:
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Hace unos días comentábamos las cualidades que debe tener un líder y su importancia como pilar de los equipos y referente dentro de las Organizaciones… lo que está muy bien, resulta adecuado y políticamente correcto… ¿pero ahora mismo es lo que de verdad necesitan las empresas que tienen el agua al cuello?
Esta disyuntiva es algo que me plantearon hace unos días, y mas allá de la respuesta automática, tiene una profundidad importante… porque su respuesta es lo que va a determinar la estrategia a seguir y la personalidad del capitán del equipo con el que vamos a jugar varios partidos complicados dentro de la próxima “temporada”.
Para poder explicar mejor la cuestión, vamos a definir primero lo que podríamos considerar un “gestor”:
- Un “podador”, alguien capaz de eliminar sin pestañear áreas, personas o productos que no están dando ya unos resultados con impacto suficiente en la cuenta de resultados. Continuar leyendo...
En mayo del año 2009 nos desayunábamos con la noticia de que nuestro país caía de nuevo en los ranking de competitividad del puesto 33 al 39 (sobre 57) realizado por IMD, Escuela de Negocios Suiza (detalle aquí). En septiembre, el World Economic Forum, en el “The Global Competitiveness Report 2009-2010” rebajaba la posición de España varios puestos también, concretamente del 29 al puesto 33.
Aunque los resultados de estos informes se mueven en el terreno macroeconómico, la tendencia de España y por ende de sus empresas no parece al alza, y aunque resultaría francamente cómodo para nosotros repantigarnos en nuestros sillones y criticar lo mal que lo hacen unos y otros, como sabéis no es la actitud que más me gusta… Así que creo que deberíamos entrar a analizar los problemas de competitividad en la escala que nos afecta, esto es, relativa a nuestras Organizaciones (microeconómica), e intentar hacer los cambios necesarios.
Para ello pienso que el punto de partida es entender cuales son los aspectos que deben mejorarse y sobre los que podemos actuar. Para ello, nada mejor que analizar en detalle la posición de España según el análisis del World Economic Forum mencionado anteriormente:
Competitividad, Rentabilidad, Productividad e Innovación… ¿el eje del mal?

