
Últimamente parece que a todos se nos llena la boca hablando de Innovación…. que si “el único camino de salida a la crisis pasa por innovar“, que si “en mi empresa somos muy innovadores, hacemos mucho I+D”, “estamos haciendo un proyecto subvencionado de innovación”…
La Innovación se ha convertido en una suerte de palabra mágica, del estilo de “supercalifragilisticoespialidoso” que, si pronunciamos suficientes veces y con todo el convencimiento posible, alejará los problemas y nos permitirá salir de la crisis mucho antes, ¡o incluso evitarla!.
Pues siento decirlo, pero NO ES ASI. La innovación ni es una receta mágica ni es algo para todo el mundo, por mucho que nos empeñemos. También advierto de antemano que no conseguiremos que las vacas vuelen por mucho que queramos. Me empieza a preocupar cómo se está desdibujando el significado de la palabra, lo que está traduciéndose en sonoros fracasos que podrían haber sido evitados (de ahí la palabra “mentiras” del título. Lo de las “cintas de video” viene de la estupenda película de Steven Soderbergh y poco más).
Ojo, no quiero en ningún momento decir que la innovación no se pueda sistematizar, ni que sea imposible crear una cultura de innovación… ni siquiera que una organización “al uso” no pueda convertirse en punta de lanza de la innovación. Pero hace falta una apuesta decidida e informada de que debemos hacer… y las implicaciones que ello supone.
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